Querían esconderse y los siguieron hasta la clínica: lo que reveló Chikilín tras el tiroteo en Tijuana

«Hay patrulla para rato»: Chikilín aparece en video tras el tiroteo en su clínica y desmiente su muerte


Un muerto, doce casquillos en la fachada y rumores desbocados en TikTok. Eso dejó la tarde del domingo 8 de marzo en la clínica de rehabilitación JIREH, sede de la famosa Patrulla Espiritual, en el fraccionamiento Residencial del Bosque de Tijuana.

Pero antes de que el pánico terminara de instalarse en redes sociales, Chikilín encendió la cámara y habló.


El ataque ocurrió cuando sicarios a bordo de una motocicleta abrieron fuego contra dos hombres que se encontraban en el acceso exterior del inmueble. Uno murió en el lugar. El otro fue trasladado en estado crítico por la Cruz Roja. La fachada y el área de ingreso quedaron marcadas por al menos 12 casquillos percutidos.

De inmediato, elementos del Ejército Mexicano y la Policía Municipal acordonaron la zona mientras los internos permanecían resguardados dentro del centro.


La versión de Chikilín fue directa: las víctimas no eran residentes ni trabajadores de la clínica. Según el vocero de la organización, se trataba de personas que llegaron con el pretexto de solicitar una beca, pero con otra intención detrás. «Había dos tacitos dorados en las escaleras solicitando un apoyo… querían venir a esconderse dentro de un centro de rehabilitación», señaló, dejando entender que el ataque fue un ajuste de cuentas ajeno a la institución.


Con el tono que lo caracteriza, Chikilín también salió al paso de los rumores que corrieron como pólvora en TikTok, donde se llegó a especular sobre la muerte de figuras conocidas del colectivo. «Es mentira que se murieron… hay patrulla para rato», sentenció, confirmando que tanto el Changoón como el Macumba están ilesos.


Mientras tanto, la Fiscalía General del Estado de Baja California sigue analizando cámaras de vigilancia en busca de los responsables. Hasta el momento, ningún detenido. Los sicarios se evaporaron entre las calles del fraccionamiento como si Tijuana los conociera de sobra.


La clínica JIREH opera con normalidad bajo vigilancia. La Patrulla Espiritual no para. Pero la violencia que rodea sus puertas tampoco.