Regresaba a casa después de vender cemitas, con su canasta y su bastón. La golpearon con una piedra hasta matarla.

PUEBLA.- Lo que debía ser el día de su cumpleaños se convirtió en el día de su despedida. Dominga, una mujer de 82 años, conocida y querida en San Salvador Chachapa, en Amozoc, Puebla, fue asesinada la noche del 4 de agosto cuando regresaba de trabajar.
Había pasado el día vendiendo cemitas. En su bolsa llevaba apenas 90 pesos, el fruto de toda su jornada. Ese fue el motivo por el que le arrebataron la vida.
De acuerdo con los reportes, la agresión ocurrió alrededor de las 21:00 horas en la colonia 21 de Marzo. Dominga caminaba como siempre, por una calle sin pavimentar, con su canasta y apoyada en su bastón, cuando fue interceptada.
Versiones señalan que entregó el dinero sin oponer resistencia. Aun así, su agresor la golpeó en la cabeza con una piedra. El traumatismo le quitó la vida en el lugar. Cuando los vecinos la encontraron y llamaron a paramédicos, ya no había nada que hacer.
Cámaras de seguridad captaron sus últimos pasos. En el video se le ve caminando sola, de noche, y detrás de ella, a un hombre que la sigue durante varios metros. Esas imágenes hoy son clave para la investigación.
La Fiscalía General del Estado de Puebla realizó el levantamiento del cuerpo y confirmó la causa de muerte, sin embargo, hasta el momento no ha informado sobre ninguna persona detenida.
El crimen ha provocado una profunda indignación. No solo por la brutalidad, sino por lo que representa: una mujer de 82 años que aún trabajaba para sostenerse, que murió por 90 pesos.
Vecinos y familiares la describen como una mujer trabajadora, cercana, de las que no faltaban nunca. Su último adiós se realizó en el Templo de San Mateo Apóstol, en Mendizábal, entre lágrimas y exigencias de justicia.
En redes sociales ha circulado la versión de que un familiar podría ser el responsable por su parecido con el hombre del video, pero hasta ahora la Fiscalía no ha confirmado esa línea de investigación.
Dominga no murió por 90 pesos. Murió por la crueldad, por la indolencia y por una violencia que no perdona ni siquiera a quienes ya han dado todo en la vida.
Su familia hoy solo pide una cosa: justicia.