Emboscada en la Sierra Purépecha: cinco policías muertos, cinco heridos y los agresores sin aparecer

No fue un enfrentamiento fortuito. Fue una emboscada planificada. La tarde del miércoles 10 de junio, alrededor de las 15:00 horas, un convoy de la Guardia Civil recorría caminos rurales cerca de La Mojonera, en el municipio de Nahuatzen, Michoacán, cuando civiles armados apostados en puntos estratégicos del terreno abrieron fuego simultáneamente contra las unidades. Los uniformados apenas tuvieron tiempo de pedir apoyo por radio antes de verse superados por el volumen de disparos.
El saldo fue devastador: cinco agentes de la Guardia Civil muertos en cumplimiento de su deber y otros cinco heridos de diversa gravedad, trasladados de emergencia a hospitales bajo estrictas medidas de seguridad. Los vehículos oficiales quedaron con carrocerías y parabrisas perforados por decenas de impactos — evidencia de una agresión que buscaba causar el mayor daño posible.

La respuesta institucional fue inmediata. El titular de la Fiscalía General de Michoacán, Carlos Torres Piña, activó coordinación permanente con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional. Se desplegaron operativos terrestres y aéreos con helicópteros sobrevolando zonas de difícil acceso en busca de los responsables.
Horas después del ataque, alrededor de las 18:15, las fuerzas de seguridad localizaron dos camionetas presuntamente utilizadas por los agresores, junto con armas, municiones y equipo táctico. El material será clave para análisis balísticos que determinen si coincide con los proyectiles recuperados en la escena.

Hasta el momento, ningún detenido. El operativo continúa activo en la región de Nahuatzen.
Cinco familias esperan que alguien les explique por qué sus seres queridos no volverán a casa.