Felipe no tenía carro para llegar a su escuela — pidió aventón a dos comuneros y los tres murieron en una emboscada

No tenía transporte propio. Así que el día del ataque, el maestro Felipe de Jesús hizo lo que hacía cuando necesitaba llegar a su escuela en la comunidad indígena nahua de Aquila, Michoacán: pidió aventón. Dos comuneros que iban hacia la misma zona lo llevaron. En la carretera Colola–Maruata, hombres armados interceptaron el vehículo y abrieron fuego.
Felipe murió. También Lucas Flores, tesorero comunal, y Jerónimo, representante jurídico de la comunidad. La maestra Adelaida Zacarías, quien también viajaba en el vehículo, resultó herida y fue trasladada a un hospital.

Felipe de Jesús llevaba pocas semanas en esa región. Había llegado a una zona marcada por el abandono y la violencia con un propósito que a muchos parecía imposible: enseñar. Las distancias largas, la falta de transporte y las carencias nunca lo hicieron desistir. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un maestro que no cumplía un horario — cumplía una misión.
Una fotografía suya con sus alumnos se viralizó en redes sociales tras la noticia de su muerte. En los comentarios, la misma pregunta que no tiene respuesta fácil: ¿cuántas personas están dispuestas a arriesgarlo todo para enseñar en los lugares donde nadie más quiere ir?
La Fiscalía General de Michoacán abrió una carpeta de investigación para esclarecer el móvil del ataque e identificar a los responsables. Hasta el momento no hay detenidos. Comunidades indígenas y sectores educativos exigen justicia y mecanismos reales de protección para maestros rurales.
En el salón donde Felipe daba clases, hay alumnos que siguen esperando a su maestro.