Me encerré en el baño y lloré”: la historia más dura de un trabajador funerario

“Los vi abrazados”: la historia que hizo llorar a un trabajador funerario en Sinaloa
En Sinaloa, donde el sonido de las sirenas se ha vuelto parte de la rutina, los trabajadores funerarios cargan historias que pocas veces se cuentan. Ellos llegan cuando todo ha terminado, cuando la tragedia se vuelve silencio, y su trabajo es devolver un poco de paz a las familias.
Uno de ellos es Josué Nahum García, quien ha dedicado más de diez años a esta labor. Dice que ha visto escenas difíciles, pero ninguna como aquella que lo hizo romper en llanto: la de un padre y sus dos hijos, de 14 y 8 años, dentro de un vehículo destrozado por disparos.
Según recuerda, aquel hombre solo intentó proteger a sus pequeños. Testigos contaron que un grupo armado le hizo el alto en la carretera, pero el padre, dominado por el miedo, aceleró intentando escapar. Ese momento de pánico desató la tragedia: los agresores abrieron fuego contra el vehículo, dejando una escena que marcó para siempre a quienes la presenciaron.
Josué llegó minutos después del ataque. “Los vi abrazados… el niño más pequeño todavía tenía la mano del papá entre los dedos”, contó con la voz quebrada. Esa imagen, dice, lo persiguió durante días. Aquella noche, al llegar a su casa, se encerró en el baño para llorar. “No quería que mi esposa ni mi hija me vieran así. Sentí que algo dentro de mí se rompía.”
Pese a todo, al amanecer volvió a su trabajo. “Si no lo hago yo, alguien más tendrá que hacerlo, y no todos aguantan”, comenta. Su tarea consiste en preparar los cuerpos con cuidado, intentando que las familias vean algo de paz entre tanto dolor. “Cuando una madre me dice que su hijo parece dormido, siento que hice algo bien”, agrega.
Como él, muchos trabajadores funerarios en Sinaloa cargan con historias que no se olvidan. Aprendieron a resistir en silencio, a consolar con una mirada y a transformar la tristeza en fortaleza. Porque, aunque la muerte se haya vuelto común, aún hay quienes —como Josué— mantienen viva la humanidad.