Antes solo era repartir comida… ahora te exigen más de lo que imaginas.

Ya no basta con tener una mochila térmica y una moto para repartir comida: hoy en Zacatecas, eso puede ponerte en la mira de redes que controlan desde lo que fumas hasta lo que tomas. Lo que antes era una chamba rápida, hoy se ha vuelto una ruta de alto riesgo.
Repartidores, en alerta: “ofertas” extrañas y productos controlados
Cada vez más repartidores de comida en Zacatecas denuncian ser abordados por hombres que les ofrecen empleos en Jalisco con sueldos tentadores. Sin embargo, estos “reclutadores” nunca aclaran qué tipo de trabajo deben hacer. Uno de ellos comentó que, tras rechazar la propuesta, fue hostigado durante varios días.
“No me dijeron qué haría, solo que allá me iban a explicar. Me ofrecieron 17 mil pesos, pero tenía que irme ya”, relató. El miedo ha hecho que muchos opten por no salir a repartir o cambiar su ruta habitual.
Extorsión y distribución forzada de productos ilegales
En municipios como Calera, el panorama es más complicado. Los repartidores no solo deben pagar cuotas de 15 pesos por pedido, sino que además, se les obliga a repartir cigarros de las marcas TIME y Marshall, marcas ilegales que no están registradas ante COFEPRIS. A esto se suma la presión para distribuir cerveza controlada por células delictivas, quienes imponen qué marcas se venden y a qué precio esto ante el control de la venta, los camiones repartidores de cerveza tienen prohibido distribuir.
“Si llevas otra cerveza o cigarros legales,como un distribuidor legal y oficial, simplemente te los quitan o te advierten”, afirmó uno de los trabajadores, quien prefirió mantenerse en el anonimato.
Carbón controlado y miedo a denunciar
No solo los productos que se consumen están intervenidos. Comerciantes también han denunciado que la venta de carbón ha sido restringida. Ahora solo puede comprarse a ciertos proveedores vinculados a estos grupos. “Si se enteran que lo compramos fuera, nos lo decomisan”, comentó un dueño de taquería.
El temor a represalias ha hecho que tanto repartidores como comerciantes dejen de denunciar, pues afirman no confiar en que las autoridades puedan o quieran protegerlos. “Ya ni sabemos si los mismos que deberían cuidarnos están de su lado”, lamentó una jefa de turno.